Panot gaudi
De todas las obras no arquitectónicas realizadas por Gaudí, la de mayor fortuna, la más editada y probablemente la más popular sea la baldosa hexagonal que el arquitecto proyectó en 1904 para pavimentar el suelo de la Casa Batlló, un edificio de viviendas promovido por el industrial textil Josep Batlló en el Paseo de Gracia barcelonés en el que el concepto del mar y del agua es omnipresente. En este edificio Gaudí llevó a cabo una intervención integral, ya que diseñó todos los elementos arquitectónicos, de mobiliario y ornamentales, incluido el pavimento, que finalmente por un retraso en la producción no se pudo aplicar. Por este motivo, Gaudí decidió usar estas baldosas en las habitaciones de servicio de la Casa Milà (La Pedrera), el inmueble que proyectó inmediatamente después, también en el Paseo de Gràcia.
La denominada "baldosa Gaudí" es un buen ejemplo de la manera de proceder del arquitecto, ya que en ella confluyen dos de las constantes de su obra: la vertiente geométrica y la simbólica. Tanto la forma de la baldosa como las imágenes que representa nos remiten a la filosofía gaudiniana, que se basa en la observación meticulosa de las morfologías y las estructuras de la naturaleza, "esta naturaleza que siempre ha sido mi maestra". Si los perfiles de seis lados nos recuerdan las celdas de los ojos de ciertos insectos o las de un panal de abejas, los caparazones de las tortugas o la piel de cocodrilo, las figuras que aparecen en las baldosas, una estrella de mar, una caracola y una medusa, evocan animales sinuosos y en movimiento procedentes del mundo marino.

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